miércoles, 24 de febrero de 2021

Fotografías de la Santa Misa celebrada en Lucena el 22 de febrero

Tal como anunciamos oportunamente, el día 22 de febrero ha tenido lugar la celebración de la Santa Misa tradicional en la parroquia de Santo Domingo, de Lucena, con motivo de la fiesta de la Cátedra de S. Pedro. La Santa Misa fue celebrada por el párroco, D. Nicolás Rivero Moreno. 

Creemos que es la primera vez que se celebra la Misa tradicional en dicho templo desde la reforma litúrgica.

Con mucho gusto publicamos algunas fotografías del acto.




 

viernes, 19 de febrero de 2021

Misa tradicional en Lucena 22-2-2021

En la fiesta de la Cátedra de S. Pedro, el próximo día 22 de febrero, lunes, a las 8 de la tarde, tendrá lugar, Dios mediante, la celebración de la Santa Misa tradicional en Lucena, en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán (sita en calle Juan Jiménez Cuenca, 16).

En este día invitamos a todos nuestros asociados y amigos a encomendar especialmente la vocación de los dos jóvenes de nuestra Asociación que se preparan para el sacerdocio en el Seminario de Wigratzbad, de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro.

Tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo Ecclesiam meam. Et portae inferi non praevalebunt adversus eam.



lunes, 15 de febrero de 2021

Miércoles de ceniza en rito tradicional

Informamos de que el día 17 de febrero, Miércoles de ceniza, se oficiará –D.m.– la imposición de la ceniza y la Santa Misa según el rito romano tradicional o forma extraordinaria, a las 8 de la tarde, en la iglesia de Santa Ana, de MM. Carmelitas Descalzas, sita en calle Ángel de Saavedra, 7, de Córdoba. 

Se recuerda que hay obligación de guardar ayuno y abstinencia según la disciplina vigente.

Meménto homo, quia pulvis es, et in púlverem revérteris.





viernes, 8 de enero de 2021

Evangelio de la Misa de la Epifanía

Evangelio de la Santa Misa celebrada en el convento de Santa Ana, de Madres Carmelitas Descalzas, en Córdoba (España) el 6 de enero de 2021.

Según las rúbricas del MISSALE ROMANVM, el sacerdote, al leer el versículo en el que los Magos ADORAN a Jesús, "hic genuflectitur" ('aquí hace una genuflexión').
El gesto, poco usual, de que el sacerdote se arrodille durante la lectura del Evangelio (excepto en el Último Evangelio), puede considerarse como un resto "fosilizado" que nos lleva a recordar la vinculación entre la Sagrada Liturgia y el primitivo teatro medieval.
En efecto, tras la proscripción de las representaciones teatrales en los primeros siglos del Cristianismo, el teatro volvió a Europa asociado a ceremonias litúrgicas y formando parte de ellas, en forma de sencillísimas representaciones que se hacían en las principales fiestas del año litúrgico; estas pequeñas "escenas" se mostraban en el presbiterio, en el que los "actores" eran siempre y exclusivamente sacerdotes y diáconos.
Siendo la Navidad y la Semana Santa las fiestas principales del año litúrgico, es lógico que las más antiguas piezas dramáticas conservadas expongan los misterios del Nacimiento, la Muerte y, sobre todo, la Resurrección de Cristo.
De hecho, la pieza teatral más antigua que se conserva en castellano se titula "Auto de los Reyes Magos".




jueves, 7 de enero de 2021

Vídeos de la Santa Misa "Rorate", de 19 de diciembre de 2020

Como ya hemos informado, el día 19 de diciembre de 2020 se celebró en Córdoba, por primera vez desde la reforma litúrgica, la Santa Misa "Rorate". Enlazamos a continuación los cuatro vídeos publicados en nuestro canal de youtube que recogen la celebración. Fueron realizados por nuestro amigo D. Antonio Varo Pineda, a quien queremos manifestar nuestro especial agradecimiento.

Misa Rorate. Primera parte

Misa Rorate. Segunda parte

Misa Rorate. Tercera parte

Misa Rorate. Cuarta y última parte










lunes, 28 de diciembre de 2020

Retiro y Misa del 27 de diciembre de 2020

Publicamos distintas fotografías de la Santa Misa del día 27 de diciembre, que fue precedida de un retiro para los jóvenes de la Misa tradicional, dirigido por Monseñor Alberto José González Chaves, que fue asimismo el celebrante de la Misa. Nos acompañó un buen grupo de fieles sevillanos, desplazados al efecto hasta Córdoba. Se puede observar la iglesia de Santa Ana prácticamente llena de fieles, teniendo en cuenta las restricciones de aforo.





jueves, 24 de diciembre de 2020

Feliz Navidad

UNA VOCE CÓRDOBA desea a todos sus asociados y amigos una Santa Navidad y un feliz Año Nuevo. Que el Niño nacido en Belén bendiga nuestro apostolado litúrgico y nuestras familias.

Puer natus est nobis, venite adoremus.




martes, 22 de diciembre de 2020

Celebrada la Santa Misa Rorate en Córdoba



El sábado día 19 de diciembre ha tenido lugar la celebración de la Santa Misa "Rorate" en la iglesia de Santa Ana, de Córdoba. La Misa Rorate es la misa de la Stma. Virgen María, que se celebra en los sábados de Adviento, antes del amanecer, iluminada únicamente con la luz de las velas. Se trata de expresar cómo el Adviento es tiempo de espera y de esperanza, es decir, que con la Virgen nos preparamos para recibir a Aquél que es la Luz del mundo. Hasta su nacimiento en Belén, el mundo permanece a oscuras. Él ha venido para disipar las tinieblas.




Asistieron a la celebración numerosos fieles cordobeses y tuvimos la satisfacción de que también nos acompañara un nutrido grupo de amigos de Sevilla, desplazados hasta nuestra ciudad para la ocasión. Celebró el Santo Sacrificio monseñor Alberto José González Chaves. La Santa Misa fue cantada por la comunidad de MM. Carmelitas Descalzas que nos acogen en su templo cada domingo, y a las que queremos agradecer muy especialmente el esmero que pusieron en la preparación de esta Misa.



Creemos que las fotografías son muy representativas del ambiente de misterio y la belleza de la celebración. Pero no se trata meramente de una escenografía llamativa, sino que es la expresión de un profundo significado: la oscuridad que reina en el mundo hasta el nacimiento de Jesucristo, verdadera Luz del mundo, según nos dice el prólogo del evangelio de S. Juan con el que finaliza la Misa tradicional: "Erat lux vera, quæ illuminat omnem hominem venientem in hunc mundum".




lunes, 14 de diciembre de 2020

Misa "Rorate" en Córdoba

El sábado 19 de diciembre, a las 7'30 de la mañana, se celebrará D.m., Santa Misa "Rorate", en la iglesia de Santa Ana, de Córdoba, calle Ángel de Saavedra, 7. Se trata de la misa votiva de la Stma. Virgen María, que se celebra en los sábados de Adviento, antes del amanecer, iluminada únicamente por las velas del altar y las que llevan los fieles. Por primera vez, desde la reforma litúrgica, se celebra en nuestra ciudad.

Esta misa es llamada "Rorate" por las palabras iniciales del introito, que es el himno "Rorate Caeli", cuyo primer verso está tomado de Is. 45, 8.

Rorate, caeli, desuper, et nubes pluant justum, aperiatur terra, et germinet Salvatorem.




martes, 8 de diciembre de 2020

Carta entrañable. Una visión diferente de la Misa tradicional


 En el pasado mes de septiembre dos miembros del grupo joven de nuestra asociación Una Voce Córdoba ingresaron en el Seminario de Wigratzbad, en Alemania, perteneciente a la Fraternidad de S. Pedro, una Sociedad de Vida Apostólica, nacida en 1991 bajo los auspicios del Cardenal Ratzinger (después Benedicto XVI) que celebra exclusivamente la Liturgia tradicional o Forma extraordinaria del Rito romano. Para la comunidad de fieles cordobeses de la Santa Misa Tradicional ha sido un honor inmenso y un signo de la bendición de Dios el hecho de que Él haya llamado al sacerdocio a dos de nuestros jóvenes.

Con ocasión de su ingreso en el Seminario, un hermano de uno de los nuevos seminaristas le ha dirigido una carta entrañable, para publicar la cual nos ha dado amplia licencia. Nosotros hemos extractado algunos párrafos que nos parecen del mayor interés por la visión que ofrece el remitente de la vocación de su hermano y de la Misa tradicional. Queremos remarcar que el autor de la carta es un joven que ha conocido la Liturgia tradicional por  medio de su hermano, sin que, al menos hasta ahora, haya sido un participante habitual en ella. La carta tiene el tono coloquial y familiar de quien escribe a alguien muy íntimo, sin intención de que fuera publicada.

El texto es inevitablemente fragmentario, porque nos hemos limitado a excluir párrafos de carácter personal y familiar, que no nos parecen de interés general, pero respetando por lo demás íntegramente el documento tal como fue escrito el pasado 22 de septiembre por su autor, al que agradecemos vivamente el gustoso placet que nos ha concedido para publicarlo.

 

 

…tú para mí, y sin temor equivocarme puedo decir que para el resto del mundo, eres un joven lleno de vida. Un ejemplo al que imitar. Una figura importante, valiente y plena que tiene mil y una cosas por hacer. Mil quinientas cimas que conquistar e infinitos corazones que alegrar…

Dios estaba jugando, una vez más, a ser el arquitecto de nuestras vidas. A ser el ingeniero jefe de la casa Ferrari y seguramente, desde arriba, no paraba quieto a risotadas viéndome inventar mientras moldeaba, despacito y con cuidado, con esa delicadeza tan peculiar que caracteriza las cosas de la Fe, el plan que tenía para ti. Esperando el momento oportuno para darte el empujoncito que tanta falta te hacía para tirarte al barro y empezar a pelear la batalla que hoy día sigues guerreando. Y es que tú, hermano, tú naciste para ser Sacerdote del Señor. Él, desde que naciste, te hizo especial y te tenía preparado un trono de oro macizo para que te sentases lo más cerquita posible de Él…

Hace poco más de un año decidiste retomar las riendas de tu vida dando un porrazo encima de la mesa. Quitándote prejuicios, obviando habladurías… y te adentraste de lleno en un mundo totalmente ajeno a la sociedad moderna del Siglo XXI. Las Misas Tradicionales. Allí, de la mano del Páter (tú me entiendes) empezaste a faenar con el latín, a orar de verdad, a estar en silencio y poco a poco comenzaste a vivir en Cristo y en su Madre, recuperando… el control de tu vida y, sobre todo, volviéndote a llenar, a cuenta gotas, de esa felicidad que hacía cinco años habías dejado atrás por el camino.

Para quien no lo sepa, las Misas Tradicionales son esas misas que se ofician por todo el mundo mundial en latín, de espaldas a los feligreses y que están repletas de silencios y movimientos de “arrodíllate/levántate y vuélvete a arrodillar” pero que, en nuestro país, a primera vista te lleva a la Vieja y Canosa España. A la España “facha” a la España desactualizada que no utiliza Instagram ni Twitter pero que lee el periódico, habla de toros, que se bebe el café matutino en vaso chico de caña y paga en pesetas. Una misa tan simple, pura y a la vez tan complicada. Una Iglesia propia de nuestros abuelos. Y esto…, esto en casa cayó como un jarro de agua fría. ¿No podías ser un tío normal, macho?, ¿hacer cosas normales?, ¿ir a misa los domingos como todos los que vivimos la Fe a la carta?

…mi hermano pequeño había entrado a formar parte de una secta peligrosísima y fachosa, pero ¿sabes qué? Eres tan cremoso que, gracias a tu obra, dejando a gente que quieres por el camino, has dado a conocer al mundo este tipo de Misa tan de Dios, tan pura, tan sencilla y tan de verdad.

Has conseguido hacer ver que la Misa Tradicional, si te envalentonas a conocerla, es una Iglesia repleta de juventud sana, de chavales/as adolescentes (ojo al lenguaje inclusivo que no queremos herir sensibilidades) y no tan adolescentes repletos de ganas de comerse el mundo. Una Iglesia sólida, de principios férreos como la defensa del Real Madrid (capitaneada por Ramos, seguido de Sanchís o Fernando Hierro).

Has conseguido que deje de verse el latín como una lengua Pársel propia de Harry Potter y la gente vuelva a interesarse por las cosas de verdad, las cosas que importan. No me cabe duda de que gente como tú hace falta en la Iglesia que tantas veces flaquea.

La Misa Tradicional es una misa de verdad, donde lo humano y lo divino se hacen uno en esa burbuja de silencio que te envuelve desde que comienza el Oficio. Una misa donde te encuentras lo mejor y lo peor de ti. Una misa donde, si te descuidas, lloras. Porque es una misa a la que se va para ser y no para estar. Ya está bien de esas “misas express” en las que miras el reloj y chistas si la homilía se alarga más de la cuenta. ¡Padre aligere que juega el Madrid a las 21:00h y he quedado con los chavales, hombre! Para “express” los Carrefour ¿no? Ya está bien de eso. Dios está para nosotros y nosotros, en estos tiempos, pocas veces para Él. La Misa Tradicional es tan necesaria como el respirar. Y lo dice tu hermano mayor, ese que no va nunca. Pero yo lo sé y te prometo que voy a empezar a visitar más esos ratitos de silencio que me regala tu casa, la Iglesia de Santa Ana. Esa que cae por la calle Jesús y María y que tiene unos escalones que para subirlos tienes que rezar por no romperte un ligamento cruzado.

Y es que… como tu hermano mayor, que te ha visto crecer, que tantas veces se ha peleado contigo, que tantas veces ha dormido y charlado contigo, que tantas y tantas veces se ha quedado en silencio a tu lado (pensando, enfadado o simplemente observándote), que tantas veces te ha dicho que te quiere, te digo ahora que contigo hay que tener el corazón asegurado a todo riesgo.

(Tus padres y hermanos) estamos tremendamente orgullosos de ti. De tu decisión, de tu valentía, de tus ganas, de lo que estás consiguiendo, del sufrimiento que has pasado y nos has hecho pasar porque todo esto, le pese a quien le pese, nos ha hecho ser un poquito más de Dios, un poquito más fuertes uniéndonos en Cristo y en María una vez más. Porque esta familia tiene algo y como siempre te ha dicho mamá, eres un solete y tus satélites te giran sin que tú nos lo pidas o te des cuenta.

El 14 de septiembre de 2020 dijiste sí al Señor y no he visto persona más feliz y plena en mi vida. Has sido una de las pocas alegrías que nos ha dado este año tan caprichoso. Bueno, qué tonterías digo, has sido una alegría y una bendición toda la vida…

Gracias por enseñarnos que existen nuevas y mejores emociones y hacer mayores nuestras alegrías. Te confieso que, desde hacía un tiempo, mi día a día no tenía mucha fuerza y desde tu decisión te ofrezco cada mañana y te rezo mucho…

No te entretengo más porque, hermano, "una de dos o no hablar o hablar de Dios, que en la casa de Teresa, esta ciencia se profesa". Pues eso... y yo ya he hablado bastante.

Que el Señor de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Paz y Esperanza te cuiden y te guarden.

 

lunes, 7 de diciembre de 2020

Misa Tradicional en el día de la Purísima Concepción. Duodécimo aniversario de Una Voce Córdoba

 

Nuestra Asociación tiene la alegría de informar de la celebración de la Santa Misa Tradicional en Córdoba el próximo día 8 de diciembre, en la gran solemnidad de la Purísima Concepción, XII aniversario de la Asociación "Una Voce Córdoba". Como de costumbre, tendrá lugar a las 12'30 horas en la iglesia de Sta. Ana, de MM. Carmelitas Descalzas, sita en calle Ángel de Saavedra de nuestra ciudad.

 

Invitamos a todos los fieles cordobeses devotos de la liturgia tradicional de la Santa Iglesia a asistir a esta celebración.



DECLARAMUS, PRONUNTIAMUS ET
DEFINIMUS DOCTRINAM, QUAE TENET,
BEATISSIMAM VIRGINEM MARIAM IN
PRIMO INSTANTI SUAE CONCEPTIONIS
FUISSE SINGULARI OMNIPOTENTIS DEI
GRATIA ET PRIVILEGIO, INTUITU
MERITORUM CHRISTI IESU SALVATORIS
HUMANI GENERIS, AB OMNI ORIGINALIS
CULPAE LABE PRAESERVATAM
IMMUNEM, ESSE A DEO REVELATAM,
ATQUE IDCIRCO AB OMNIBUS FIDELIBUS
FIRMITER CONSTANTERQUE
CREDENDAM.
DECLARAMOS, AFIRMAMOS Y
DEFINIMOS QUE HA SIDO REVELADA
POR DIOS, Y DE CONSIGUIENTE, QUE
DEBE SER CREÍDA FIRME Y
CONSTANTEMENTE POR TODOS LOS
FIELES, LA DOCTRINA QUE SOSTIENE
QUE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA FUE
PRESERVADA INMUNE DE TODA
MANCHA DE CULPA ORIGINAL, EN EL
PRIMER INSTANTE DE SU CONCEPCIÓN,
POR SINGULAR GRACIA Y PRIVILEGIO DE
DIOS OMNIPOTENTE, EN ATENCIÓN A
LOS MÉRITOS DE JESUCRISTO,
SALVADOR DEL GÉNERO HUMANO.





jueves, 5 de noviembre de 2020

Se reanuda la celebración diaria de la Misa tradicional en Córdoba

Nuestra asociación Una Voce Córdoba tiene la satisfacción de anunciar que se ha reanudado la celebración diaria de la Santa Misa tradicional en Córdoba. La misma tiene lugar en la parroquia de San Lorenzo (plaza de San Lorenzo, 5) , de lunes a viernes a las ocho de la mañana.

Invitamos a asistir a todos los fieles de nuestra ciudad, tanto a los que ya conozcan la misa tradicional como a los que deseen conocer el gran tesoro que constituye la tradición litúrgica de la Iglesia.

Queremos expresar nuestro agradecimiento al párroco de San Lorenzo, por acoger la celebración de nuestras misas y por las facilidades de todo orden que de él hemos recibido.

Deo gratias!




jueves, 29 de octubre de 2020

Misa tradicional en Córdoba 1 y 2 de noviembre

Informamos a todos nuestros asociados y amigos de la celebración de la Santa Misa tradicional en Córdoba en los próximos días 1 y 2 de noviembre, con arreglo al siguiente detalle:

Domingo, 1 de noviembre: Como en todos los domingos y fiestas de precepto, en la fiesta de Todos los Santos, la Santa Misa tradicional tendrá lugar en la iglesia de Sta. Ana, de MM. Carmelitas Descalzas (en calle Ángel de Saavedra), a las 12'30 horas.

Lunes, 2 de noviembre: En la conmemoración de los fieles difuntos, nuestra asociación convoca a las tres Misas de Requiem que se celebrarán también en la iglesia de Sta. Ana, de MM. Carmelitas Descalzas, comenzando a las 11'30 horas.




jueves, 22 de octubre de 2020

25 de octubre: Cristo Rey. Misa tradicional cantada

Con gran satisfacción informamos de que el próximo 25 de octubre, fiesta de Cristo Rey, a las 12'30 se oficiará, Dios mediante, la Santa Misa tradicional cantada en la iglesia de Sta. Ana, de MM. Carmelitas Descalzas, en calle Ángel de Saavedra, de Córdoba.

Se interpretará el ordinario de la Misa de Angelis y el propio del día en gregoriano.




miércoles, 30 de septiembre de 2020

De nuevo sobre la peregrinación a Fátima de 5 y 6 de septiembre de 2020

Nos gustaría compartir con todos nuestros lectores esta pequeña crónica del viaje a Fátima y de los ejercicios espirituales que nos ha enviado Irene Esteban-Hanza López de Sagredo.

Primer fin de semana de mes en Fátima: Recién llegada a Madrid, dejar las maletas y salir corriendo, apenas dormir durante una noche y llegar allí para ir a Misa -y en latín- y volver el domingo por la noche para poder llegar a clase el lunes a las 8:00. No sonaba demasiado atractivo. Sabía que, según la lógica del mundo, este era un plan terrible. Pero no podía contentarme con la opinión del mundo. Por eso, pedí la opinión que realmente me importaba, y la respuesta era clara: debía ir a Fátima. Realmente, no me hacía ilusión, pero contrariar la voluntad divina no estaba dentro de mis planes, y fui.
Sintiendo que eran Dios y la Virgen Quienes me mandaban ir a Fátima, tenía claro que eso debía ser para algo. El motivo tenía que ser que en Fátima me esperara un verdadero milagro, por lo menos, un encuentro sobrenatural o una experiencia extraordinaria que me cambiara la vida. Claramente, aún entendía poco.
En Fátima, me di cuenta de cuál era el milagro que Dios quería en mí, cuál era el regalo que Dios y la Virgen me estaban haciendo: el de cumplir Su Santa Voluntad. En la capelhina, realmente estuve con Nuestra Madre. Otro regalo. Hablar con Ella y darme cuenta de Su presencia en mi vida, de Su amor, de Su protección.
Y sobre todo, la satisfacción de saber que estaba haciendo aquello que Dios esperaba de mí. Esos fueron mis grandes descubrimientos en Fátima.
Incluso, comencé a comprender y amar la Misa Tradicional que tanto me costaba antes. Ahora, me hacía sentir realmente acogida, en paz.
Además, la convivencia con los portugueses me enseñó mucho. Hablando diferentes idiomas -aunque parecidos-
a veces me era difícil entenderles, pero lo importante en su conversación era su mirada. Una mirada limpia, directa, en la que se podía comprender que lo que se dijera era lo de menos, porque lo importante era el mirar con amor, mirar con los ojos del alma, amar a todos aquellos a quienes Dios ama. Era una mirada tan diferente a la que normalmente encontramos en el mundo, que me di cuenta de que también yo debía aprender de esa mirada.
Pero tocaba volver a la rutina, y el mundo y mi razón trabajaron en equipo para convencerme de que, después de todo, podía seguir llevando una vida normal y corriente, la misma que el resto de mis amigas.
Gracias a Dios, esto no duró mucho, pues el viernes siguiente tocaban los Ejercicios Espirituales en San Calixto.
No voy a negar que tampoco esto me causaba demasiada ilusión. En el viaje hacia allí, me planteaba por qué me metía en todo esto, y lo bien que habría estado el fin de semana con mis amigas, a las que después de seis meses, sólo había visto cinco días de manera intermitente. Pero finalmente, llegué a San Calixto.
La Santa Misa dio comienzo a nuestro retiro, y la idea de estar tres días en silencio, aunque quizás suene raro, me parecía de las mejores cosas del retiro. Podría decirse que el retiro fue abriendo las puertas de mi corazón poco a poco, y rompiendo cada capa, hasta dejarlo realmente disponible.
La primera Misa abrió la primera puerta. La siguiente se abrió orando ante la inmensidad de las montañas.
Era imposible no ver ahí a Dios reflejado. Y esta puerta que se abrió, quizás la más difícil por ser de las primeras,
fue la de ver a Dios verdaderamente como Padre. Me sentí tan minúscula y a la vez tan amada en medio de esa bellísima Creación… En ese momento, pude notar cómo Nuestro Padre me miraba desde el Cielo, y me veía ahí, en medio de las montañas, hablando con Él, cómo me escuchaba. Sentí que no habría ninguna conversación que pudiera desear más que esta y, puesto que era la hora de comenzar la siguiente actividad, agradecí el silencio que reinaba en toda la casa y entre todas, porque no quería llenarme de ninguna otra conversación.
Durante el retiro, comencé a aprender a amar a Cristo en el Sagrario. Muchas veces, me resulta más fácil o más cómodo amarle admirando Su Creación que arrodillada en la capilla. Pero era consciente de que eso no podía ser así. En la capilla, Él me hizo el regalo de aprender a mirarle con amor, a la vez que de sentir el Suyo. Sentía que no podía apartar mis ojos de Su Cruz. Durante la Santa Misa o en las pláticas, Su Cruz era lo que más atraía mi mirada. Aprendí a hablar con Él. A no buscar continuamente respuestas, estímulos…
A estar, a acompañarle de rodillas, postrada ante Él. “¿Por qué sigues buscando milagros? ¿No te parece suficiente lo que he hecho por ti?” me decía cuando Le miraba en la Cruz. ¡Qué Verdad!
Durante el retiro aprendí lo que yo había sido: una adúltera. Había pecado. Había traicionado el Amor de mi verdadero Amante, del que debería ser mi Verdadero Amado. Como María Magdalena, yo sólo podía caer ante Sus pies y darme cuenta de lo indigna que era yo de su Amor. Había aceptado otros amores, otras comodidades,
despreciando el Verdadero Amor, rompiendo mi relación con Él.
Sólo pido ahora, que no me deje nunca más amar a nada ni nadie más que a Él.
El retiro continuaba, y cada vez me sentía más cerca de Cristo, de Dios, del Espíritu Santo y de la Virgen. Soy consciente de que Ella es mi ejemplo perfecto: haga lo que haga en mi vida, Ella puede ser mi referente.
Sea esposa -Ella era la esposa perfecta de San José-, sea madre -también Ella fue Madre de Jesús y es Madre de toda la Iglesia y la más perfecta de las madres-, o sea amante de Jesús y solo de Él para el resto de mi vida -pues nunca nadie amó tanto a Jesús como Ella-.
Escuchaba el testimonio de Santa Teresa de Jesús, y me aterraba: cuánto dolor, cuánta Santidad, cuánta bondad,
cuánto amor… ¿Realmente ella fue igual de humana que yo? ¿Vivió en el mismo mundo que yo? ¿Estoy yo llamada a esa vida también? Entonces, ¿qué estoy haciendo? No me siento preparada para darme al dolor con esa fe, pero tampoco espero milagros, ni mucho menos, llegar a ser como Santa Teresa de Jesús.
Pero me dejaba admirada, avergonzada (como debía ser). A partir de ahora, la Virgen de los Dolores sería también mi fiel compañera.
Y ahora, llegaba la parte más aterradora de todas: la vuelta al mundo. Comenzar a vivir según lo que había
hablado con El Padre. Demostrarle ese amor en cada uno de los aspectos de mi vida. No dejar ni un solo ámbito
de mi vida, ni una sola hora de mi día, sin Él. Ser, además, instrumento Suyo en este mundo. Mi vida debe cambiar radicalmente, ¿estoy dispuesta? Sí. Esto puede tener muchas consecuencias, pero, ¿la principal?
Unirme más a Dios. Amar más a Dios. Entonces, ¿qué más da lo demás?
Irene Esteban-Hanza López de Sagredo.
18.09.2020









sábado, 19 de septiembre de 2020

Peregrinación de jóvenes a Fátima 2020

 Lucía Montijano Herrero


El pasado fin de semana del 5 y 6 de septiembre, medio centenar de jóvenes católicos procedentes de Córdoba, Sevilla, Madrid, Barcelona y Lisboa peregrinamos a Fátima para ponernos a las plantas de Nuestra Señora. A pesar de la brevedad, la intensidad de las actividades y el encuentro con la Virgen han hecho un grandísimo bien a nuestras almas. Nuestra Madre ha derramado numerosas gracias; Su presencia se hacía notar en ese bendito lugar donde tuvieron lugar las apariciones a tres pequeños pastorcitos en 1917. Incluso en las largas horas de carretera se palpaba la emoción de tan bello encuentro con Nossa Senhora.

El programa de lo vivido quizá no resulte nada fuera de lo normal con respecto a cualquier otra peregrinación. Sin embargo, sí es de recalcar que, viviendo este tiempo tan difícil, no es frecuente encontrar un puñado de jóvenes sin miedo y con plena disposición de dar al Señor y a María Santísima todo cuanto les pidan.

Comenzando por el primer día y más completo, realizamos aquello que solemos llevar a cabo a diario en nuestra vida de piedad, a lo que se sumaba el rezo del Santo Rosario, pequeños detalles de amor a la Virgen o visitas a algún lugar histórico. Tras un breve saludo a la Virgen en el Santuario, que para más de uno no tuvo nada de ordinario, se celebró la Santa Misa en su forma extraordinaria o, como acostumbramos a decir, tradicional. En el silencio de la Misa nos encontramos con Cristo en el Calvario, y la permanencia de rodillas nos recuerda cuál es la verdadera y única forma de adorar al Señor. Tras haber comulgado y al finalizar la Misa, emociona verse rodeado de muchas almas jóvenes en gracia, empleando los breves minutos durante los cuales somos sagrarios vivientes, en negociar con Dios.

En plena tarde y sin apenas un respiro tras la comida, nos dirigimos con alegre paso y decidida resolución hacia una pequeña capilla perteneciente a Opus Sanctorum Angelorum, para tener un rato de oración ante el Santísimo Sacramento que se encontraba allí expuesto. Además, hubo una meditación sobre la devoción de los Cinco primeros Sábados de Mes por Monseñor Alberto José González Chaves, quién nos acompañó y atendió espiritualmente durante toda la peregrinación.


Más tarde llegamos a Aljustrel, donde visitamos las casas en que vivieron los pastorcitos. Impactante es contemplar la cama donde falleció Francisco, ya que fue el último sitio donde reposó su alma antes de su partida al Cielo. Respiramos santidad. Las casitas de la época nos hicieron evocar lo que sucedió en aquella aldea. Al fondo del patio de la casa de Lucía se encuentra el Pozo de Arneiro, donde tuvo lugar la segunda aparición del Ángel. A pesar de que ese lugar no llama especialmente a la atención, pudimos detenernos a meditar todo cuanto allí vivieron los niños.

 «¿Qué hacéis? ¡Orad! ¡Rezad mucho! Los Corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo plegarias y sacrificios»

¿Cómo no conmoverse ante esta súplica del Ángel a unos pobres niños? Pero Señor, ¿qué estamos haciendo con nuestras vidas? ¿Por qué hemos perdido la fe que profesaban nuestros abuelos? Si ni siquiera los jóvenes somos capaces de mortificarnos ante la más mínima circunstancia por la conversión de los pecadores; si incluso los adultos no predican con el ejemplo, si no somos conscientes de la responsabilidad que tenemos sobre el resto de las almas, y de que su salvación depende en gran medida de nuestra oración por ellas…

No es difícil suponer que, como esta reflexión, muchas otras afloraron en las mentes de los allí congregados. El silencio invitaba a la oración. Al elevar la mirada, pudimos atisbar al final del camino que conducía al pozo dos sotanas negras que avanzaban con un elegante paso, que mecía sus fajines negros. Instantes después, descubrimos que los que las vestían eran dos seminaristas portugueses de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP); Manuel y Pedro, que venían a acompañarnos. Si bien pueda resultar raro en los tiempos modernos encontrar algún sacerdote con sotana, más lo es que sean seminaristas jóvenes. Sotana es sinónimo de revolución, de recuperar lo que un día perdimos, por más que se empeñen en decirnos que es rancio, anticuado o que asusta a la gente. ¿Cómo íbamos a reconocer a un sacerdote por la calle si no fuese por su sotana? ¿Cómo pedir si no auxilio para un alma que no esté en gracia y en peligro de muerte? Este testimonio de valentía y de despojo del mundo que nos dieron los seminaristas no caerá en el olvido.


Como tampoco podría caer en el olvido la magnífica plática sobre la espiritualidad los pastorcitos con la que después nos obsequió Monseñor. ¡Qué humildad la de aquellos chiquillos! Comprendimos cómo Francisco, Jacinta y Lucía enfocaron su temperamento a la santidad, a pesar de las evidentes diferencias que los caracterizaban. Monseñor nos invitó –a semejanza de lo que los tres niños preguntaron a la Virgen– a elevar una súplica que compromete y a la vez revela la aceptación libre y confiada de la voluntad divina: «Señora, ¿qué queréis de mí?». Corto queda el relato de todo cuanto se dijo en aquella capilla del hotel Santo Amaro; añadiré únicamente un detalle que la Virgen confió a Lucía y que me marcó especialmente. Antes de la marcha de sus primos al Cielo, la Señora le dijo: «Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios.». Pues bien, sea este nuestro consuelo, ante las pequeñas piedras de tropiezo en nuestra vida interior o ante cualquier otra dificultad externa.

Tras la plática, cenamos rápidamente, pues a las 21.30, se rezaba el rosario en la Capelinha y tras ello, se daba paso a la procesión de antorchas. Nuestra Señora del Rosario de Fátima fue llevada en parihuelas en alguno de los tramos de la procesión por chicos que venían a la peregrinación, dos españoles y dos portugueses. Subrayaré un hecho que me conmovió profundamente. Mientras se realizaba el cambio de los portadores de la Virgen, había un muchacho cuyos ojos estaban clavados en el manto de Nuestra Bendita Madre. Esa mirada dulce, serena y confidente era un canto de amor a María. Una respuesta generosa a una gran misión encomendada. Un descanso tranquilo en el regazo de la Madre por excelencia. Pasaban los minutos y por más que contemplaba la escena no daba crédito. Pocas veces –por no decir ninguna– he tenido la gracia de presenciar tal despedida de un hijo con su Madre. El agradecimiento por haber consolidado la vocación que un año antes se fraguaba en el mismo enclave. Me refiero en todo momento a Javier, quien acaba de partir al Seminario de la FSSP. Junto con él, va también otro chico de Córdoba, Francisco Jesús. Ambos son una llamarada de esperanza en un mundo en ruinas.

Al amanecer del domingo, un repique de campanas procedente del Santuario hace de despertador, sustituyendo así la estridente melodía que pudiera proceder de un aparato electrónico. Un toque invitando a dirigir nuestro primer pensamiento a Dios y a la Virgen Santísima, realizando el ofrecimiento de obras. Poco tiempo después, acudimos con una sonrisa en los labios y un corazón bien dispuesto a la temprana celebración del Santo Sacrificio, espléndida forma de comenzar el día. En el silencio, dos voces viriles comenzaron a entonar un Kyrie eléison con el que de inmediato y por si alguno andaba despistado, se transportaba uno al Calvario. A partir de entonces, y tras un escalofrío, el alma de quien relata este episodio no pudo dejar de emocionarse ante el misterio cuyos ojos contemplaban. El mismo Cristo, muriendo en la Cruz. Cristo, haciéndose presente oculto bajo las especies de pan y vino. Cristo vivo, para cada uno de los asistentes. «Domine, non sum dignus ut intres sub tectum meum; sed tantum dic verbo, et sanabitur anima mea». Tres repeticiones y tres golpes de contrición. Palabras de reconocimiento de nuestra indignidad de recibir al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.


La Divina Providencia dispuso que D. Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba, estuviese con nosotros un largo rato tras la Santa Misa, en el desayuno que tuvo lugar a continuación y posterior tertulia. Tuvo la caridad de atendernos, tras dirigirnos una breve plática sobre la santidad de Francisco y Jacinta. Atrajo nuestra atención cómo dos niños tan pequeños pudieron vivir todas las virtudes y en grado heroico. Lo hicieron por amor a la Virgen y por la conversión de los pecadores. Las de los pastorcitos, fueron infancias marcadas por la santidad, múltiples actos de reparación por los ultrajes, sacrilegios y ofensas al Inmaculado Corazón de María. Tras la plática, tuvimos el gozo de seguir dialogando con él, exponerle nuestros testimonios e impresiones sobre la peregrinación. Nos escuchó atentamente, como un padre que con toda confianza acoge las inquietudes de sus hijos. Agradecimos mucho y en especial los cordobeses, este generoso gesto de nuestro pastor. Comentábamos durante el desayuno algunos jóvenes, con otros de otras provincias, la valentía de nuestro Obispo durante el periodo de la cuarentena, pues gracias a su decisión de no cerrar las iglesias, pudimos ir a rezar o asistir a la Santa Misa.





No podíamos marcharnos de Fátima sin el Vía Crucis, colofón de la peregrinación. Una vez más, silencio. Oración personal de cada uno con el Señor mientras le acompañábamos estación tras estación de su subida al Calvario. Un precioso Stabat Mater cantado a dos voces por los seminaristas, que una vez más, invitaba al recogimiento. Señor, quiero ser tu Cirineo. Señor, ten piedad de mí. Señor, perdón por el daño que te he causado; los latigazos, insultos, tropiezos, fango en tus heridas al caer al suelo, mero reflejo de mis pecados. Las piedrecitas que formaban el pavimento no podían resultar molestas en comparación con el sufrimiento de Nuestro Señor. Cristo nos ha redimido por la Cruz, y por ello, queremos abrazarla fuerte y con alegría.





Entonaron nuestras voces al finalizar, un cántico que a la vez es grito de guerra y símbolo de victoria: Viva Cristo Rey. Monseñor dirigió una plegaria al subir a la escultura donde están representadas la Cruz de Cristo y de los dos ladrones que fueron crucificados junto a Él. Antes de marcharnos, nuestros amigos portugueses cantaron la Salve Nobre Padroeira. Hicimos un alto en el camino de vuelta para orar postrados en un lugar llamado Loca do Cabeço, en Valinhos, donde el Ángel dio la Comunión a los pastorcitos. «Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.»



Emocionados, volvimos al hotel para el almuerzo y la gran despedida. Indiscutiblemente, las pocas horas de convivencia, pero de intensa oración nos han unido con unos lazos difíciles de cortar. Entre España y Portugal ya no existen límites. Las mejores amistades son las nacidas a los pies de la Cruz y de la Santísima Virgen. Damos gracias a Dios por haber permitido la realización de esta peregrinación un año más, y pedimos poder volver dentro de un año si es Su voluntad. La gracia que nos ha derramado la Virgen en este encuentro hace que no nos dejemos llevar por el desánimo al ver la deriva que está tomando la sociedad en la que vivimos, y que sigamos luchando por la instauración del Reinado Social del Corazón de Jesús.

«Dum volvitur orbis, stat Crux!» 

A.M.D.G

martes, 11 de agosto de 2020

15 de agosto: Misa de la Asunción

Recordamos que en la solemnidad de la Asunción de la Stma. Virgen María a los cielos, el sábado 15 de agosto a las 12,30 horas se oficiará (D.m.) la Santa Misa tradicional en Córdoba, en la iglesia de Santa Ana, de MM. Carmelitas Descalzas, sita en C./ Ángel de Saavedra, 7.

Recordamos igualmente que se celebra la Santa Misa tradicional todos los domingos a las 12,30 horas en la misma iglesia de Santa Ana.

Rogamos la asistencia de todos nuestros asociados y amigos.

Assumpta est Maria in coelum: gaudet exercitus Angelorum. Alleluia.

viernes, 31 de julio de 2020

Misa tradicional en Córdoba en el mes de agosto

Informamos de que en el mes de agosto, la Santa Misa tradicional se celebrará con normalidad en Córdoba. Por consiguiente, habrá Misa tradicional todos los domingos de dicho mes, es decir, los días 2, 9, 16, 23 y 30 de agosto, a las 12'30 horas en la iglesia de Santa Ana, de MM. Carmelitas Descalzas, sita en calle Ángel de Saavedra, 7.
Igualmente se celebrará la Santa Misa de la Asunción de la Stma. Virgen, el sábado día 15 de agosto, también a las 12'30 horas.
Queremos expresar nuestro especial agradecimiento a los sacerdotes que, en este mes estival, van a permitir que podamos mantener sin interrupción la celebración habitual de la Santa Misa tradicional.

martes, 21 de julio de 2020

Misa tradicional en el día de Santiago

Con motivo de la festividad del Apóstol Santiago, Patrón de España, el sábado 25 de julio a las 20,30 horas se oficiará (D.m.) la Santa Misa tradicional en Córdoba, en la iglesia de Santa Ana, de MM. Carmelitas Descalzas, sita en C./ Ángel de Saavedra, 7.
Invitamos a todos los fieles cordobeses a participar en la Santa Misa para pedir la intercesión del Santo Apóstol a cuyo patrocino está encomendada España.
O sidus refulgens Hispaniae, sancte Jacobe Apostole, intercede pro nobis ad Dominum.

lunes, 6 de julio de 2020

Crónica y fotografías de la Misa celebrada en Lucena el 4 de julio de 2020

El día 4 de julio ha tenido lugar la celebración de la Santa Misa tradicional cantada en la parroquia de San Mateo, de Lucena, ante la imagen de la Stma. Virgen de Araceli.
Esta misa, que coincide aproximadamente con el aniversario del motu proprio Summorum Pontificum, se ha celebrado otros años en el Santuario de la misma venerada imagen. En este año, por las circunstancias excepcionales de la epidemia recientemente padecida, la Patrona de Lucena se encuentra en la parroquia de San Mateo, de la misma ciudad. Por esta razón, en dicha parroquia, de proporciones monumentales, ha tenido lugar nuestra celebración.
La Santa Misa fue celebrada por Fr. Joaquín Pacheco Galán, O.F.M., y asistió en coro Mons. Alberto José González Chaves. La predicación del celebrante versó sobre las razones que llevaron a Benedicto XVI a promulgar el motu proprio y se extendió en la importancia del canto gregoriano en el rito romano.
Se celebró la misa propia de la Virgen de Araceli, y se interpretó el ordinario de la misa de angelis y el propio del día en gregoriano. El acto concluyó con el canto de la Salve y del himno de la Virgen de Araceli, compuesto en 1948, con ocasión de la coronación canónica de la sagrada imagen.
Asistieron a la celebración numerosos fieles, tanto de Lucena como venidos de distintos puntos de Andalucía, destacando especialmente la presencia de un nutrido grupo de jóvenes, pertenecientes a las asociaciones hermanas Una Voce de Córdoba y Sevilla.
Queremos expresar nuestro agradecimiento al párroco de S. Mateo, de Lucena, por las facilidades de todo orden que ha dado para nuestra celebración.
Un año más hemos querido dar gracias a Dios, por medio de María Santísima, mediante la celebración del Sacrificio del Altar, por la normalización de la liturgia tradicional que supuso el Summorum Pontificum. En las manos de la Madre de Dios, en la dulcísima advocación de Araceli, ponemos todas las intenciones de los sacerdotes y fieles afectos a la liturgia con la que durante siglos la Iglesia ha dado culto a Dios.
A al terminación de la Santa Misa, algunos de los asistentes se reunieron para un almuerzo de hermandad que permitió estrechar lazos de amistad entre los mismos. Igualmente este almuerzo nos dio ocasión para hacer unos sencillos regalos a Mons. González Chaves con motivo de los veinticinco años de su ordenación sacerdotal.